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Responsabilidad de la Comunidad en las condensaciones. Ubicae administrador de fincas en Boadilla del Monte en Madrid.

La condensación es un fenómeno físico cotidiano que, si bien puede parecer inofensivo, se convierte en una fuente frecuente de patologías en viviendas. Pero ¿Cúal se la responsabilidad de la Comunidad en las condensaciones que se producen en las viviendas?

Cómo afecta la condensación a la vivienda y qué papel tiene la comunidad en su regulación

La condensación no es solo un problema físico o técnico; es un desafío legal y de convivencia. Su solución requiere la implicación tanto de los propietarios individuales como de la comunidad, apoyados por técnicos y gestores responsables. La clave está en actuar con rapidez, aplicar criterios jurídicos claros y priorizar el bienestar común. Solo así se puede garantizar una convivencia digna y saludable en los edificios residenciales del siglo XXI

Se produce cuando el vapor de agua presente en el ambiente entra en contacto con superficies frías y se transforma en agua líquida. Este proceso, natural en apariencia, puede causar daños estructurales, deterioro estético, proliferación de moho y problemas de salud, afectando la calidad de vida de los residentes. A nivel legal, además, genera una importante fuente de conflictos en comunidades de propietarios.

Causas y consecuencias de la condensación en la vivienda

Las causas de la condensación se centran en dos aspectos fundamentales: exceso de humedad en el ambiente y deficiencias en la ventilación y aislamiento térmico. Actividades domésticas como cocinar, ducharse o secar ropa generan vapor de agua. En ausencia de una ventilación adecuada, esta humedad se acumula y termina condensándose en superficies frías como ventanas, paredes exteriores o techos.

La arquitectura también influye: muchas edificaciones en España construidas a partir de los años 70 presentan un aislamiento tan hermético que impide la renovación del aire, lo que potencia el riesgo de condensación. Además, las viviendas en esquinas o con muros que dan al exterior son particularmente vulnerables.

Las consecuencias son múltiples: desde manchas negras de moho y olores desagradables hasta el deterioro de muebles y ropa. Más allá del daño material, hay implicaciones para la salud, como el aumento de afecciones respiratorias debido a la exposición continuada a esporas de hongos.

La comunidad de propietarios y su responsabilidad

Cuando surge un problema de condensación, es habitual que surja una controversia sobre quién debe asumir la reparación: el propietario de la vivienda afectada o la comunidad. La clave está en determinar si el origen de la condensación es individual (por mal uso, escasa ventilación o falta de mantenimiento) o si responde a defectos constructivos o a un mal estado de los elementos comunes del edificio, como las fachadas o los sistemas de aislamiento.

Según la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), en su artículo 10.1, corresponde a la comunidad realizar las obras necesarias para asegurar la habitabilidad del inmueble, incluso si el problema afecta únicamente a una vivienda. Esto incluye reparar elementos comunes que generan condensación debido a la falta de cámara de aire o aislamiento térmico en la fachada.

Los tribunales han respaldado este criterio en múltiples sentencias. Por ejemplo, la AP Asturias (2021) consideró que la comunidad debe actuar incluso cuando la técnica constructiva inicial era conforme a la normativa vigente en los años 70. Lo importante es que las condiciones actuales del edificio no cumplen con los requisitos mínimos de habitabilidad.

Condensación como inmisión ilícita

Desde el punto de vista jurídico, las humedades, incluidas las producidas por condensación, pueden considerarse una “inmisión ilícita” cuando afectan a terceros. Según el artículo 1902 del Código Civil, quien causa daño a otro con culpa o negligencia debe repararlo. Esto aplica cuando las humedades invaden una propiedad ajena, interfiriendo en su uso pacífico y saludable.

Además, el Tribunal Supremo ha subrayado que las comunidades no pueden eludir su responsabilidad escudándose en que el problema proviene de defectos de origen o que ya no están cubiertos por la garantía de la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE). En este caso, deben ejecutar las obras necesarias y, si procede, reclamar posteriormente al constructor.

Diagnóstico y soluciones técnicas

Diagnosticar adecuadamente la causa de la condensación es vital. Muchas veces, los peritajes muestran que lo que parecía un problema de condensación puntual es en realidad consecuencia de una envolvente deficiente o de la inexistencia de aislamiento térmico en la fachada. Soluciones como la instalación de sistemas SATE (aislamiento térmico por el exterior) se han mostrado efectivas para erradicar el problema, aunque requieren una inversión considerable.

Si bien algunas comunidades intentan evitar estos gastos argumentando que se trata de mejoras, la jurisprudencia establece que si la obra es necesaria para garantizar la habitabilidad, no se considera mejora sino conservación, y por tanto es obligatoria.

El papel del administrador y la convivencia vecinal

El administrador de fincas y el presidente de la comunidad tienen un rol clave en la gestión de estos conflictos. Su responsabilidad no es solo técnica o legal, sino también social: deben facilitar la comunicación entre vecinos, actuar con diligencia para evitar que el problema se agrave y promover acuerdos que aseguren la habitabilidad del edificio. De no hacerlo, pueden incluso enfrentarse a responsabilidades personales por omisión.

A nivel vecinal, el desconocimiento y la falta de empatía son obstáculos frecuentes. Muchos propietarios asumen que los seguros deben resolver todo, olvidando que las comunidades están legalmente obligadas a mantener los elementos comunes en buen estado. La falta de comunicación entre vecinos, especialmente en las ciudades, agrava la situación, y puede cronificar los conflictos.

Conclusión

La condensación no es solo un problema físico o técnico; es un desafío legal y de convivencia. Su solución requiere la implicación tanto de los propietarios individuales como de la comunidad, apoyados por técnicos y gestores responsables. La clave está en actuar con rapidez, aplicar criterios jurídicos claros y priorizar el bienestar común. Solo así se puede garantizar una convivencia digna y saludable en los edificios residenciales del siglo XXI.

Si necesitas ayuda en tu comunidad, y necesitas ampliar información sobre este u otros temas que te preocupan en tu comunidad. Puedes contactar con nosotros, somos especialistas en la materia, llámanos para ampliar información, consulta con Ubicae Fincas .

Noelia Mochales

Noelia Mochales

Administradora de Fincas en Boadilla del Monte y Madrid

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